“Si quieres, puedes” (aunque sea con miedo)

Seguro que has escuchado mil veces lo de: hazlo, y si te da miedo, hazlo con miedo.

Mucho se ha escrito sobre el pensamiento positivo y el tantas veces repetido “si quieres, puedes”. Soy consciente de que el título de este post puede dar lugar a equívocos y que tú, como lector, pienses que voy a usar los mismos argumentos para tratar de quitarte el miedo y convencerte de que dejes tu trabajo independientemente de las consecuencias que tenga. Pero nada más lejos de la realidad, es más, si en lo más profundo de tu ser crees que no te merece la pena intentar conseguir un empleo distinto, te sugiero que no sigas leyendo, pues voy a contarte algunas cosas que sólo pueden interesarle a aquellos/as que alguna vez se hayan planteado la posibilidad de dejarlo todo y saltar al vacío….

Razones para dejarlo todo y saltar al vacío

Si aún tienes la esperanza de que te diga por qué deberías dejarlo todo, me temo que voy a ser muy rápido: depende. Principalmente depende de lo que para ti signifique “dejarlo todo”. En primer lugar, podríamos estar hablando de multitud de perfiles que se ajustan perfectamente al tema que nos concierne: padres y madres de familia, jóvenes que viven con sus padres, recién licenciados que se van al extranjero, personas que llevan años en el mismo puesto de trabajo, mandos intermedios estancados, etc… En segundo lugar, nunca es buen momento para hacer un cambio radical de vida, repito, NUNCA. Y no lo digo yo, lo dice la experiencia. Al ser humano le encanta ponerse excusas para no hacer algo, aunque en muchas ocasiones esto no sea más que un reflejo del miedo que siente a lo desconocido, y como a mi me encanta hacer comparaciones para mostrar algo, vamos a ver algunas diferencias que existen entre los que se han enfrentado al miedo y los que aún siguen paralizados:

Personas que se han enfrentado al miedo

  1. Son conscientes de que nada es para siempre.
  2. Se sienten seguros de sí mismos.
  3. Ven las dificultades como nuevos retos, saben que para conseguir sus objetivos, necesitan trabajar duro.
  4. Aprenden de sus fallos y saben que cometer errores forma parte del camino.
  5. Saben reconocer el valor de lo que hacen sin ser prepotentes.
  6. Han aprendido a dar la importancia justa a las cosas.
  7. Son valientes, saben que para conseguir sus objetivos a veces es necesario arriesgar.
  8. Valoran la opinión de los demás, aunque tomen sus propias decisiones.
  9. Gozan de gran autoconfianza.
  10. Son felices.

Personas que NO se han enfrentado al miedo

  1. Creen que la seguridad es infinita e inamovible.
  2. Tienen una alta necesidad de aceptación por parte de los demás.
  3. Se sienten paralizados a la más mínima dificultad.
  4. Se sienten culpables cuando se equivocan.
  5. Son excesivamente humildes, al punto de infravalorar lo que han conseguido en su vida.
  6. Hasta el problema más insignificante tiene un hueco de preocupación en sus cabezas.
  7. Prefieren dejar las cosas como están, la incertidumbre les provoca pánico.
  8. Les encanta actuar por y para los demás.
  9. No creen en lo que hacen.
  10. Creen que son felices.

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Principales preocupaciones que nos frenan

Como dije antes, nunca es buen momento para cambiar, siempre hay buenas excusas para seguir donde estamos, aunque la situación que estemos viviendo nos provoque un sentimiento de vacío enorme. Existen un sinfín de argumentos que nos ponemos a nosotros mismos, aunque los que más se repiten son los de índole económica:

“Si dejo mi trabajo, ¿cómo voy a pagar las facturas?”

“En los tiempos que corren, ¿qué van a pensar de mi si hago algo así?”

“Lo mejor es estar donde estoy, tampoco estoy tan mal….”

“No estoy suficientemente cualificado”

“¡Cómo voy a cambiar de trabajo con 50 años!”

Es cierto que también hay desconocimiento sobre el mercado laboral porque nos han inundado con la idea de que no hay trabajo, por lo que tienes que estar agradecido de no estar en paro, con el miedo que da, ¿verdad?:

“En España hay cada vez menos trabajo.”

“La gente se muere de hambre y yo pensando en dejarlo todo.”

“No quiero acabar arruinado”

Todo esto es lo que en psicología llamamos “creencias limitantes“, son aquellos pensamientos cuya finalidad es la de no dejarnos avanzar, porque el ser humano, por naturaleza, necesita seguridad, necesita controlar todo lo que pasa a su alrededor, y por eso nos cuesta tanto mantener la calma en situaciones de descontrol.

Nunca es tarde, nunca es mal momento

A estas alturas es necesario recordar que no, que nunca es tarde y que con un objetivo claro en mente, todo es posible (ojo, si tu objetivo es ir a la Luna quizá sea necesario revisar las posibildiades de que eso ocurra…). Con esto me refiero a que si tu meta es real y crees que te apasiona lo suficiente, entonces es muy posible que sólo necesites un empujón.

Nunca es un mal momento para vencer al miedo, y si no es ahora, ¿cuándo?

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